Tics nerviosos en los niños

Un tic nervioso es el movimiento compulsivo y reiterado de una parte del cuerpo que se realiza descontroladamente y de improviso. Estos tics pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo: la cara, las manos, las piernas, etc. Es muy difícil pararlos voluntariamente y sólo puede hacerse por corto tiempo.

En general, estos tics son poco notorios y de carácter leve, pero en algunos casos, la frecuencia puede ser importante y su intensidad grande, trayendo consecuencias desagradables para la vida del niño.

También existen tics vocales, que son aquellos que se producen con sonidos.

El tic más frecuente es el transitorio, que suele aparecer en los primeros años de escuela. Estos tics tienen un origen nervioso y se van de manera espontánea.

Existen tics de duración mayor a un año, los cuales se conocen como tics crónicos y que afectan a cerca del uno por ciento de los niños.

Los tics pueden incluir parpadeo frecuente, muecas faciales, apertura de la boca, aleteo nasal, etc. Los tics vocales incluyen gruñidos, tarareos, palabras reales, pero ocurren de forma explosiva y espástica.

Las situaciones estresantes intensifican los tics. La intensidad y frecuencia de los tics es fluctuante.

Hay tics simples y tics complejos, los simples son cualquier contracción muscular, no tienen sentido, pero los complejos comprenden movimientos musculares con propósitos, por ejemplo: rasguñar, masticar, etc.

El síndrome de Tourette:

Entre los tics especiales está el síndrome de Tourette, que consiste en un tic vocal y corporal. En algunos casos, este desorden desaparece luego de la adolescencia pero en otros continúa. Estos niños presentan problemas de concentración y de atención, impulsividad, o desarrollan compulsiones u obsesiones. Uno de los síntomas más frecuentes del desorden de Tourette son los insultos, las groserías, acompañados por gestos o movimientos obscenos. Quienes padecen este desorden no consiguen controlar sus expresiones, por lo que el castigo y la burla no contribuyen a mejorar su situación, sino que menoscaban su autoestima.

Este trastorno requiere de una evaluación médica integral para determinar el padecimiento con certeza y el tratamiento.

El tratamiento para los tics infantiles puede requerir del empleo de medicinas que favorezcan el control de los síntomas. También debe asesorarse a la familia para brindar el apoyo necesario al niño, proporcionándole un ambiente adecuado para su educación.

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